Juliol

Dicen por ahí que septiembre es el lunes de los meses. Yo estoy muy de acuerdo con esa afirmación, no porque no me guste septiembre, sino porque convierte a agosto en el domingo. 
No me gustan los domingos, en mi vida suponen despedidas o desidia infinita, la asunción forzosa de que no he podido hacer todo lo que quería ese fin de semana, las prisas por hacer pronto y mal lo que es realmente urgente aun siendo un día de supuesta fiesta. Con agosto me pasa lo mismo, duermo mal, todo el mundo se ha ido de vacaciones, me aburro y tengo la sensación constante de que otro verano está a punto de escaparse mientras yo pierdo el tiempo haciendo nada. 
Tampoco es decir mucho, yo ese sentimiento de que el verano se está acabando lo tengo más o menos desde San Juan, con la consciencia de que el día ya está acortando y las horas de noche van a ir ganando terreno imparablemente condenando shorts y tirantes a vivir en el fondo del armario con su avance. Este año además salí a celebrar San Juan teniendo que madrugar al día siguiente. Este año además agosto está siendo más insoportable que de costumbre, tanto que en 10 días ya he deseado un par de veces que se acabe del todo, llegue septiembre, y yo vuelva a tener un objetivo en la vida.
Agosto se está pasando de esa manera traicionera en la que el tiempo va muy lento y a la vez muy rápido (¿ya es 10 de agosto?), y parte de la culpa la tiene julio, por haber sido el mes más completo en mucho tiempo, por no haberme dado un respiro de esos de los que prescindo orgullosamente alegando que aún soy joven, pero que agradezco muy secretamente de vez en cuando.
Julio empezó con un final, con despedidas, la incertidumbre de si estaba haciendo lo correcto, y la tranquilidad después de que todo había terminado de la manera que tenía que terminar. Tampoco es que tuviera mucho tiempo para pensar en ello porque julio me tenía preparadas muchas otras cosas que aunque escriba aquí, serán demasiado vagas como para que alguien que no sea yo las entienda. Julio me ha hecho soñar y sentir, y pertenecer, ilusionarme y querer.
Cómo odio el puto agosto.

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4 comentarios:

Genín dijo...

Mi odio no va por meses, va por dias, no importa el mes, por ejemplo, Julio tuvo unos dias de calimas y calor por aquí, por el Sur, verdaderamente asquerosos, pero al lado de lo mierda que se está portando Agosto, con sus calores insoportables, nubes negras que no sueltan agua ni de vaina, brumas que impiden a mis placas solares captar la suficiente energía solar que necesito para que funcione el aire acondicionado, noches, que por temperatura casi parecen dias, en fin, una reverenda mierda, así que por mi, Agosto, que se largue cuanto antes o se porte decentemente, coño.
Besos y salud

SubHatun dijo...

Julio, agosto, septiembre... sólo son dias encadenados uno tras otro. Haz de cada uno de ellos lo que quieras que sea.

Kelna dijo...

Genín, aunque ya estemos a septiembre y esté refrescando (por lo menos aquí), eso era lo que me pasaba a mí, que en agosto, entre no tener ocupación, que todo el mundo ha marchado de vacaciones, y que no puedes salir a la calle mientras haya un rayito de sol por el calor... me entran un aburrimiento y un asco...

Sub, cuando hay 40 grados fuera no puedes hacer del día lo que quieres que sea, más que nada porque querrías que fuera enero en Alaska y vivir en un iglú, y no funciona así. ("Haz de cada día lo que quieras que sea" me suena a frase de Coelho de estas que se ponen en letra cursiva en imágenes de gatetes, o atardeceres, o gotas de lluvia en un cristal y se suben al feisbu)

Besis

SubHatun dijo...

Coelho, me has descibierto. 😂😂😂 lo del calor porque sois flojos. Hay que adaptarse.

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